David Villa facturó y España festejó. La Roja está en semifinales.
Eran los cuartos de final. Sí, los endemoniados cuartos de un Mundial. El estigma estuvo presente en la previa y en el desarrollo del partido ante Paraguay. Pero en Sudáfrica 2010, España ha llegado con otras armas y con otras aspiraciones. Por eso, se logró superar este obstáculo tan complicado. Sufriendo eso sí, pero sacando a relucir la chapa de campeón de Europa y del juego parsimonioso y profundo, aunque este sábado eso no abundó.
En la etapa inicial, casi no aparecieron ocasiones de riesgo. Los de Del Bosque eran los que intentaban y los que más querían ir por el gol. En tanto, el Tata Martino planificó un partido bien al estilo paraguayo. Con dos líneas de cuatro, una marca a presión, una persecución constante sobre los ejes de gestación y, cuando se podía, atacar por los costados. El mayor riesgo eran los pelotazos o los centros cruzados, ya que tanto Tacuara Cardozo como Haedo Valdez eran delanteros peligrosos.
España tuvo dos momentos de gran sufrimiento. Uno fue el gol anulado a Haedo Valdez en el cierre de la primera mitad. Bien cobrado el fuera de juego, ya que el adelantado era Cardozo que intentó participar de la jugada. Y el otro fue el penalti que tuvo a favor Paraguay. Piqué jaló del brazo a Tacuara y la infracción en el área fue evidente. Allí, apareció la inmensa figura de Iker Casillas (que venía teniendo un Mundial algo dubitativo) que le paró el disparo a Cardozo.
A la acción inmediata del penalti atajado por Iker, España tuvo su chance. Y allí, nuevamente, la Roja sufrió. Villa recibió una falta de Alcaraz y Xabi Alonso remató correcto en el penal, pero el árbitro anuló por invasión. Nervios de punta. Volvió a ejecutar el madridista y Villar rechazó. En el rebote hubo penal a Fábregas, aunque éste no se cobró.
A partir de esa locura de dos penales consecutivos malogrados, España fue creciendo. Avanzó con más ideas, creó más juego asociado y la presión de los guaraníes fue mermando.
En el minuto 37, Iniesta lideró y colocó una hermosa asistencia a Pedro. El hombre del Barcelona definió cara a cara con Villar y su disparo dio en el poste. El rebote fue tomado por el goleador y éste no perdonó. El Guaje Villa acomodó el balón lejos de los defensores que intentaban evitar el remate y, después de que la bola diera en el palo izquierdo y luego en el derecho, salió a festejar la conquista.
Así, la Furia Roja avanza en Sudáfrica 2010. Con un ritmo interesante, aunque todavía no se está viendo al campeón de Europa. Habrá que corregir muchos aspectos. Este sábado Paraguay cortó el circuito y la cuestión se complicó demasiado. Alemania es el próximo rival y se vaticina un partido de altos quilates.
La Roja hace historia y va por más historia
España está en semifinales y Alemania será el próximo rival. En la jornada de cuartos del día sábado superó con lo justo en un partido apretado a Paraguay por 1 a 0. Nuevamente el Guaje Villa salió al rescate con su gol a los 37 del segundo tiempo.
David Villa facturó y España festejó. La Roja está en semifinales.
Eran los cuartos de final. Sí, los endemoniados cuartos de un Mundial. El estigma estuvo presente en la previa y en el desarrollo del partido ante Paraguay. Pero en Sudáfrica 2010, España ha llegado con otras armas y con otras aspiraciones. Por eso, se logró superar este obstáculo tan complicado. Sufriendo eso sí, pero sacando a relucir la chapa de campeón de Europa y del juego parsimonioso y profundo, aunque este sábado eso no abundó.
En la etapa inicial, casi no aparecieron ocasiones de riesgo. Los de Del Bosque eran los que intentaban y los que más querían ir por el gol. En tanto, el Tata Martino planificó un partido bien al estilo paraguayo. Con dos líneas de cuatro, una marca a presión, una persecución constante sobre los ejes de gestación y, cuando se podía, atacar por los costados. El mayor riesgo eran los pelotazos o los centros cruzados, ya que tanto Tacuara Cardozo como Haedo Valdez eran delanteros peligrosos.
España tuvo dos momentos de gran sufrimiento. Uno fue el gol anulado a Haedo Valdez en el cierre de la primera mitad. Bien cobrado el fuera de juego, ya que el adelantado era Cardozo que intentó participar de la jugada. Y el otro fue el penalti que tuvo a favor Paraguay. Piqué jaló del brazo a Tacuara y la infracción en el área fue evidente. Allí, apareció la inmensa figura de Iker Casillas (que venía teniendo un Mundial algo dubitativo) que le paró el disparo a Cardozo.
A la acción inmediata del penalti atajado por Iker, España tuvo su chance. Y allí, nuevamente, la Roja sufrió. Villa recibió una falta de Alcaraz y Xabi Alonso remató correcto en el penal, pero el árbitro anuló por invasión. Nervios de punta. Volvió a ejecutar el madridista y Villar rechazó. En el rebote hubo penal a Fábregas, aunque éste no se cobró.
A partir de esa locura de dos penales consecutivos malogrados, España fue creciendo. Avanzó con más ideas, creó más juego asociado y la presión de los guaraníes fue mermando.
En el minuto 37, Iniesta lideró y colocó una hermosa asistencia a Pedro. El hombre del Barcelona definió cara a cara con Villar y su disparo dio en el poste. El rebote fue tomado por el goleador y éste no perdonó. El Guaje Villa acomodó el balón lejos de los defensores que intentaban evitar el remate y, después de que la bola diera en el palo izquierdo y luego en el derecho, salió a festejar la conquista.
Así, la Furia Roja avanza en Sudáfrica 2010. Con un ritmo interesante, aunque todavía no se está viendo al campeón de Europa. Habrá que corregir muchos aspectos. Este sábado Paraguay cortó el circuito y la cuestión se complicó demasiado. Alemania es el próximo rival y se vaticina un partido de altos quilates.
HERNÁN AMAYA